Cuatro meses en el abismo

El adelanto electoral es una buena noticia porque pone fin a muchas incertidumbres, pero también deja a España en manos de los mercados, lanzando el mensaje de que no somos de fiar porque, cuando las cosas no van bien, cambiamos las reglas de juego a mitad de partido. De aquí al 20 de noviembre, a España le queda lo peor: cuatro meses en el abismo en plena campaña electoral a merced de los mercados financieros. No le arriendo las ganancias ni al candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, ni al popular, Mariano Rajoy.

www.lamoncloa.gob.es

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(Nacho García Mostazo >> 5/8/2011) El candidato que llegue a La Moncloa tendrá que aprobar en el Congreso los Presupuestos Generales del Estado que Zapatero no ha querido dejar como herencia al que venga después. El que gobierne a partir del 20-N tendrá que acometer una verdadera reforma laboral, flexibilizando el mercado de trabajo y bajando los impuestos y cotizaciones a los empresarios para favorecer la contratación. Además, tendrá que enfrentarse a la gran reforma de la negociación colectiva, que ya estaba en el Parlamento. Porque aunque la actividad legislativa se retome en septiembre, la reforma de la negociación colectiva se va a quedar atascada porque el PSOE no quiere tragarse ese sapo justo antes de unas elecciones.

Al nuevo presidente, sea Rajoy o Rubalcaba, también le quedará otro trabajo titánico por delante: reducir el sector público, aquejado de gigantismo, para hacerlo más eficaz. El modelo actual cojea por la falta de unidad de mercado y la inseguridad jurídica que generan 17 miniestados con sus correspondientes aparatos legislativos. En este capítulo, también queda pendiente la reforma de la financiación local, para que los ayuntamientos tengan fórmulas razonables de recaudación y no dependan exclusivamente del ladrillo. De todo, lo más difícil será encontrar el dinero para hacer que la Administración pague lo que debe a las empresas, estranguladas por su excesiva morosidad.

En Grecia, Irlanda y Portugal ya han tenido subidas del IVA de hasta el 23 por ciento, recortes de pensiones, bajadas de los sueldos de los funcionarios, despidos en el sector público y recorte de las prestaciones por desempleo. Italia, ante el temor a un posible rescate, ya ha planteado un cuadro de recortes durísimo, que incluye hasta el copago sanitario. En caso de rescate, todas esas medidas también tendríamos que tomarlas aquí en España, la diferencia es que, al menos en apariencia, todavía ahora podemos tomarlas de forma voluntaria y escoger las que más nos interesen, descartando otras, mientras que tras ser intervenidos tendríamos que tomarlas obligatoriamente y a paso ligero.

El escenario final en todos estos países será el retroceso del Estado del bienestar. Por supuesto, también en España, donde vamos a vivir un escenario social agitado, como en Grecia. Las encuestas anticipan la victoria del Partido Popular, así que se supone que será Mariano Rajoy el que tenga que apretarnos el cinturón a los españoles de lo lindo. Fuentes del PP consultadas por la agencia Reuters confiesan que temen huelgas y protestas durante su primer año de Gobierno, pero no más allá. Dicen que, según los sondeos, los españoles entienden mayoritariamente que hay que hacer un ajuste duro para salir del agujero y aceptan mejor que las medidas las tome Rajoy a que las tome Rubalcaba.

La única duda que ahora me asalta es si no tendrá que tomar estas medidas un Zapatero con fecha de caducidad, obligado a pedir el rescate a causa de la presión de los mercados, decididos a sacudirnos de lo lindo de aquí a las elecciones al ver a un Gobierno saliente y débil. Ya ocurrió en Portugal, cuando el anterior Gobierno perdió una moción de confianza, convocó a elecciones y recibió una paliza del mercado en los dos meses que pasaron desde la convocatoria a las elecciones: justo ahí fue cuando el Gobierno luso en funciones tuvo que solicitar el rescate.

En nuestro caso, además, Zapatero no esperó a anunciar el adelanto electoral a la vuelta de las vacaciones, dándole a los mercados cuatro meses para que nos hagan polvo si quieren. Les ha regalado dos meses de ventaja, y eso no se puede hacer cuando la situación es tan crítica. Cabría pensar que no se ha dado cuenta o no le han advertido sus asesores, pero como desconfío tanto de nuestros políticos, sospecho que le han avisado de la agitación que hay en los mercados financieros, ha visto la que se le venía encima y ha convocado las elecciones quitándose del medio para echarle la culpa de nuestros males a los perversos especuladores.

Sólo el tiempo confirmará mis sospechas.

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