Acampados contra la crisis

El “Movimiento 15 de mayo” ha surgido aparentemente de forma espontánea, pero ha ganado fuerza durante la campaña electoral del 22-M. ¿Estaba previsto algo así? ¿Qué consecuencias tendrá?

© Julio Albarrán by Flickr.com

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(Nacho García Mostazo > 20/05/2011) En marzo de 2009 tuve la fortuna de leer un ensayo, obra del gurú norteamericano de la inversión Doug Casey, titulado “Street Fighting Man” (“Luchador Callejero”), en el que su autor analizaba la crisis y trazaba escenarios sobre sus posibles consecuencias. He de admitir que me entró un escalofrío al ver el trágico panorama que dibujaba uno de los inversores más inteligentes del planeta, de los pocos valientes capaces de calificarse a sí mismos como “especuladores”, es decir, quienes ganan dinero aprovechándose de las distorsiones que los políticos introducen en el sistema. La lectura de aquel ensayo me hizo acaparar toda la información que pude para entender la crisis. Tantos datos y testimonios recogí que acabé escribiendo un libro para compartirlo con los demás.

En su ensayo, Doug Casey se refería sobre todo al escenario que se podía dar en los Estados Unidos, que afronta “la peor depresión económica desde la Revolución Industrial”, donde “nadie va a perder dinero esta vez por las quiebras bancarias, pero todo el mundo va a sufrir una merma patrimonial a causa del colapso del dólar”, afirmaba el inversor. En ese contexto, decía Casey, podríamos llegar a asistir a un escenario de disturbios sociales extendidos por Norteamérica cuando “la gente piense que tiene poco que perder y se muestre dispuesta a colgar a quienes creen responsables de sus problemas, escuchando con atención las propuestas de los radicales y los violentos”.

Esa hipótesis no se ha llegado a dar todavía con virulencia en los Estados Unidos. Es cierto que se han visto algunos conatos de violencia, pero nada tan grave como las rebeliones sociales que estamos viviendo en nuestro patio trasero, el norte de África y Oriente Próximo, desde que el pasado 17 de diciembre de 2010 se encendiera la llama con la revolución de Túnez, su contagio a Egipto, Yemen, Marruecos o la guerra de Libia, que ahí sigue avanzando sin que apenas le dediquemos un minuto diario de atención. Los disturbios ya afloraron mucho antes en la pacífica Islandia, hace un año que se vienen repitiendo en Grecia y, de momento, en Irlanda y Portugal la gente todavía está noqueada, víctima del colapso económico, y no hemos visto a los ciudadanos protestando en las calles por la expansión de la pobreza que se les viene encima.

No es así en España, donde el extraordinario nivel de desempleo ya ha empezado a agitar a los jóvenes, cuya tasa de paro ronda el 50 por ciento. En nuestro país ha surgido el llamado “Movimiento 15 de mayo”, cuyo origen está disperso entre la extrema izquierda, el ecopacifismo, colectivos contrarios a la Ley Sinde o Ley antidescargas, parte de la izquierda sociológica y algunos a quienes pudieramos calificar como afines al “buenismo” que creen que este movimiento no será utilizado llegado el caso por partidos o sindicatos como caldo de cultivo donde cocer los garbanzos de su ira aprovechando la frustración, compartida por todos, de ver a nuestros jóvenes fuera del mercado laboral en un país cuya economía agoniza. Pese a todo, hemos de poner este movimiento en cuarentena, ver si sobrevive a las elecciones del 22-M y si consigue evitar la infiltración política, algo de lo que ahora mismo tengo serias dudas.

Como todos sabemos, los políticos son cortoplacistas y saben que tomar decisiones tajantes tiene un alto coste, mientras que ganar tiempo y no hacer nada puede llevarles vivos a las próximas elecciones. En España se celebrarán elecciones generales en marzo de 2012. Creo que el PSOE descuenta hace tiempo su derrota y no va a tomar más medidas, salvo las que le exija la Unión Europea. La izquierda asume que Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular, llegará a gobernar, pero apuesta a que podría ser en minoría. De cumplirse sus pronósticos, los socialistas jugarían con ventaja: Rajoy haría el trabajo sucio de los recortes, se desgastaría por la presión de la oposición, algunos medios de comunicación, los sindicatos y los movimientos sociales, de modo que el poder volvería a la izquierda en poco tiempo, calculan, dejando a los conservadores achicharrados tras quemarse por obligación en la hoguera de las reformas.

Este escenario que acabo de dibujar es mera política ficción, por supuesto. Pueden darse muchos otros escenarios en función de las circunstancias de cada momento. Sin embargo, aventurar posibles hechos del futuro es un ejercicio muy interesante que nos ayuda a prever lo que haríamos ante cualquiera de esos escenarios para proteger nuestro patrimonio y a nuestros seres queridos. De cada tres escenarios diseñados pueden fallar los tres y aflorar el cuarto. Sin embargo, es posible que ese cuarto panorama se parezca mucho a uno de los que habíamos pensado con antelación, de forma que, si no lo hemos hecho muy mal, es muy probable que podamos salir del apuro con cierta habilidad. Se trata de evitar aborregarnos siguiendo a la masa y dedicar nuestro cerebro a pensar, que es para lo que sirve.

Como te he mencionado antes, a raíz de la lectura del ensayo de Casey Research acabé publicando un libro el 29 de septiembre de 2010. Parte de los escenarios que dibujé en ese libro ya se han cumplido o están cumpliéndose ahora mismo. Se titula “Yo tengo un plan. Sácale partido a la crisis”. Si te lo descargas de Internet sólo cuesta 8,90 euros. Te recomiendo que lo leas cuanto antes. Hazlo en defensa propia.

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