La esquizofrenia de Bernanke

El presidente de la FED mata al dólar a la vez que se declara su gran protector. El mercado no le cree, pero Bernanke sigue siendo muy poderoso y hará lo que sea para llevar a Obama de nuevo a la Casa Blanca.

© Gage Skidmore by Flickr.com

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(Nacho García Mostazo > 29/4/2011) Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal estadounidense, ha puesto fin a 97 años de silencio de la FED, cuyos dirigentes nunca habían pronunciado una rueda de prensa, borrando de un plumazo la imagen de misterio y superioridad de la institución emisora. A imagen y semejanza del dólar que están destruyendo entre Obama y él, la Reserva Federal ya no es un templo del Olimpo, ni Bernanke una divinidad: ahora es un ser humano, muy poderoso pero humano al fin y al cabo.

Un ‘tsunami’ de dólares

Desde que estalló la crisis, el Gobierno Federal estadounidense se ha dedicado a ir salvando bancos y empresas a fin de evitar un colapso súbito del sistema, pero lo ha hecho a base de pedir a la FED que imprima dólares sin parar, de modo que entre 2007 y 2011 la masa monetaria se ha multiplicado por tres. Además, el Gobierno acumula deudas que ya son imposibles de pagar y, por si fuera poco, tiene que pedir prestados 1,5 billones al año sólo para mantenerse a flote. Este año su déficit rondará el 11% del PIB, según estima el FMI.

Hasta ahora, la Reserva Federal desde su mutismo y el Gobierno estadounidense desde la cumbre donde habita como potencia todopoderosa, han podido evitar que esta inmensa inyección de dinero acabara sepultando a los Estados Unidos y corrompiendo totalmente el sistema financiero mundial, pero me temo que la conferencia de prensa de Ben Bernanke marca el antes y el después en esta historia. Apunta la fecha donde no se borre: 27 de abril de 2011.

Los nervios delatores de Bernanke

Como ya me temía, Bernanke salió a escena con un discurso amable, evitando asustar, y se limitó a sugerir que está valorando la idea de subir los tipos si la FED detecta que la inflación sube demasiado, algo que en realidad ya está ocurriendo aunque la FED no lo reconozca. Sin embargo, al presidente de la Reserva Federal le delataron sus nervios. El divino Ben Bernanke estaba visiblemente tenso. A veces incluso le tembló la voz.

La FED rebajó las perspectivas de crecimiento para Estados Unidos al 3,1%, cuando en enero dijo que el PIB crecería casi un 4% en 2011. Además, admitió que ahora prevén que la inflación pueda cerrar el año en el 2,8 por ciento, un registro peor de lo vaticinado hace tres meses. ¿Qué quiere decir esto? A mi juicio, que esas previsiones ocultan cifras reales muchísimo peores. Para James Turk, que Bernanke va de farol.

Asesino y protector del dólar a la vez

“La Reserva Federal cree que un dólar fuerte y estable va tanto en interés de EEUU como en el de la economía global”, dijo Bernanke, para añadir que, “en nuestra opinión, si hacemos lo necesario para cumplir nuestro mandato doble de estabilidad de precios y máximo empleo, eso también generará los fundamentos económicos que ayudarán al dólar a medio plazo”.

El mercado no se creyó sus palabras. Tras la rueda de prensa, el billete verde alcanzó su nivel más bajo de los últimos tres años, con el euro en los 1,4881 dólares, y el petróleo se volvió a disparar: el barril de crudo Brent, de referencia en Europa, llegó a los 125,52 dólares. Además, el oro alcanzó un nuevo máximo histórico de 1532,91 dólares por onza.

Parece evidente ya que el dólar estadounidense ha comenzado su declive definitivo. Pero el camino será largo. La próxima rueda de prensa de Bernanke será el 22 de junio y la siguiente, el 2 de noviembre. Las elecciones presidenciales para revalidar a Obama como presidente se celebrarán el 6 de noviembre de 2012. Nos queda por delante, como mínimo, más de un año y medio de inestabilidad: en aquel lado del Atlántico y, por supuesto, también aquí.

Durante todo ese tiempo, el euro va a sufrir numerosos tropezones. En primer lugar, por las decisiones erróneas de nuestros gobernantes y por la debilidad extrema de algunos países de la Eurozona, pero también porque Estados Unidos pueda necesitar darle oxígeno al dólar para disimular su caída y lance al mercado contra Grecia, Irlanda, Portugal… o incluso España. Y no lo harán por enemistad, sino por necesidad, que es lo peor viniendo de nuestros amigos americanos.

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