Por qué comprar oro

El oro sigue subiendo y parece que lo va a seguir haciendo en los próximos años. Si quieres proteger a tu familia, compra oro (y plata). Pero primero, lee este artículo para cargarte de razones.

© Motoyen by Flickr

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(Nacho García Mostazo) Hay muchos motivos para comprar oro. El más importante es porque el oro es el único dinero posible. Los billetes que manejamos son simples fotocopias sin valor y la gente empieza a darse cuenta de la estafa, que es más evidente desde que empezó la crisis, cuando los bancos centrales han empezado a imprimir toneladas de billetes para arrojarlos sobre los cráteres de empresas quebradas y créditos impagados.

Las monedas que utilizamos normalmente para los intercambios mundiales se están devaluando a marchas forzadas. Es el argumento fundamental de mi libro, “Yo tengo un plan”, en el que te recomiendo que compres oro si quieres proteger tu patrimonio. Pero, como te puedes imaginar, hay muchos otros motivos, todos muy razonables, para comprar y atesorar oro en estos tiempos que nos ha tocado vivir.

Uno de los motivos fundamentales es la escasez. Se calcula que hasta el día de hoy los mineros han extraído unas 160.000 toneladas de oro y deben quedar otras 40.000, cada día más difíciles de arrancar de la tierra. La escasez también afecta al petróleo. Hace unos días el Fondo Monetario Internacional publicó un informe en el que dice que la Humanidad está entrando en un período de escasez creciente en el suministro mundial de petróleo.

Se calcula que, al ritmo de extracción actual, tanto al petróleo como al oro le quedan apenas dos o tres décadas para iniciar su agotamiento definitivo. Salvo que encontremos nuevos yacimientos o mejoremos la técnica para extraer de la tierra lo que quede, ni el oro ni el petróleo van a ser eternos. Curiosamente, las cotizaciones del oro y del petróleo suelen ir unidas. Por lo general, podemos saber cómo se va a comportar el oro si miramos al petróleo.

Oro, petróleo y alimentos

Los precios de los alimentos acompañan en sus movimientos al oro y al petróleo. En este caso, suben por la depreciación de la moneda que anuncia el oro y también por el alza del petróleo. En España, si el petróleo sube 10 dólares perdemos directamente un 0,5% del PIB, pero luego hay que sumarle las consecuencias: subida del IPC por el alza de costes en el transporte, los productos agrícolas, pesticidas y fertilizantes, derivados del petróleo, etc.

Así pues, si suben el oro y el petróleo, es evidente que subirán los alimentos y, automáticamente, lo que también sube es la inflación. El servicio de análisis del banco suizo UBS estima que 10 dólares más en el precio del barril de petróleo se convierten en un alza en la inflación del 0,2 por ciento. Sin embargo, también hemos de recordar que el consumo baja cuando sube la inflación: si las cosas son más caras, la gente compra menos o ajusta su gasto. Eso nos podría llevar a un escenario no inflacionista, sino deflacionista, pero también en ese caso el oro se comportaría bien.

El petróleo todavía es la primera fuente energética mundial, al representar el 33 por ciento del total. Los otros dos principales combustibles fósiles son el carbón (28%) y el gas natural (23). Analistas independientes calculan que una reducción en el suministro mundial de petróleo de 5 millones de barriles al día aumenta el precio en un 100%. Los grandes productores mundiales de crudo, capaces de sacar al mercado más de un millón de barriles diarios, son Libia (1,6), Argelia (1,8), Irak (2,3) Irán (4) y Arabia Saudí (8,5).

¿Confías en que estos países puedan mantener su producción petrolera sin variación durante las próximas décadas? Yo no lo haría. Son ricos, están sobre una bolsa de petróleo que se está agotando, y son terriblemente inestables: lo venimos comprobando últimamente. Desde luego, entre la escasez del petróleo y la inestabilidad de los principales productores, está claro que el crudo va a seguir subiendo en los años venideros.

EE.UU. y la Unión Europea tampoco son de fiar

¿Confías en la capacidad de EE.UU. y la Unión Europea para poner fin a la crisis causada por el exceso del crédito provocado por ellos mismos? Yo tampoco confiaría en ellos. Como dice Robert Kiyosaki, autor de “Padre rico, padre pobre”, un bestseller mundial, Estados Unidos está entre la quiebra y la hiperinflación. Comparto lo que dice este gran autor y añado algo importantísimo a este lado del Atlántico: si cae América, también caerá Europa.

Así pues, ¿qué va a pasar en el futuro? Que el precio del oro y del petróleo seguirá subiendo, los alimentos también, el dinero seguirá depreciándose, cada día seremos más pobres y sólo comprando oro podremos proteger a los nuestros de los años turbulentos que se nos avecinan. Ahora bien, el mercado ha subido tanto en los últimos meses que yo no descartaría ver alguna debilidad en las próximas semanas, de modo que no te emborraches y procura actuar con sentido común a la hora de comprar metales preciosos.

Si no sabes cómo hacer para invertir correctamente en oro, plata y productos de inversión relacionados con el mercado de los metales preciosos, te recomiendo que leas mi “Guía de inversiones muy rentables”. Todos los meses publico una. Ahora mismo está disponible la de abril por 8,90 euros el último ejemplar o 49,90 euros si prefieres comprar la suscripción anual (12 números).

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