Trichet y Gadafi cotizan en Bolsa

Trichet y Gadaffi, cada uno a su manera, han amargado la semana a los inversores. Mientras el primero anunciaba lo peor para la economía española, el segundo sigue contribuyendo al elevado precio del crudo que pone en jaque la salud de las economías occidentales.

© Rahego by Flickr

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(Pablo L. Herrero) Salvando diferencias, parece que ambos han decidido morir matando. Mientras Trichet afronta sus últimos meses al frente del BCE (su mandato termina el 31 de octubre), Gadaffi sabe que tiene las horas (quizás días) contadas al frente de Libia.

Y es que el anuncio del pasado jueves de Trichet debe de ser analizado con cautela. No es que fuese una sorpresa, tarde o temprano el dinero barato tenía que terminarse, es que su decisión tiene mucho de sinsentido.

De acuerdo que las locomotoras europeas, Francia y Alemania, ya enfilan el crecimiento y miran la luz al final del túnel. De acuerdo que la inflación en la zona euro supera el umbral que la Unión Europea considera adecuado (2,4 en febrero frente a un deseo del 2%), pero cabe recordar que Jean Claude Trichet fue el mismo que, cuando la crisis comenzaba a ser una palabra que circulaba en algunos foros, se empeño en mantener el precio del dinero en el 4%. Incluso, se dio el lujo (o quizás gusto) de subirlo hasta el 4,25% por una situación de inflación coyuntural muy parecida a la de ahora (subida de precios en alimentos, combustibles y materias primas).

El que los precios suban por las variables comentadas es algo que no puede controlarse a través de los tipos de interés. La gente no dejará de comprar alimentos, echar gasolina al coche o encender la luz por las noches. Es decir, la subida de tipos no va a impedir que se siga consumiendo, por lo que la medida, lejos de conseguir su objetivo, no hará sino complicar la vida a economías como la española.

Porque la subida de tipos en España es muy peligrosa por varios motivos. En primer, lugar la economía española está “blandita”, es decir, está muy lejos de lo que se considera un crecimiento robusto, apenas cabe decir que está en crecimiento. En segundo lugar, la cultura española de considerar la compra de una casa una inversión, supone que el número de hipotecados sea muy elevado. Por tanto, la cantidad de gente que va a ver mermada su capacidad de ahorro por la medida de Trichet es más que considerable.

Además, teniendo en cuenta los niveles de tipos en Estados Unidos, la subida convierte a Europa en un lugar menos interesante como productor, pues el euro sigue encareciéndose, superando en las últimas jornadas el 1,40 dólares y haciendo, día a día, que la inversión y compra en Estados Unidos salga más que rentable para todo el mundo.

Aunque la subida sea pequeña (Trichet no se pronuncio, pero será de un 0,25% con toda seguridad) y única (Trichet descartaba que fuera el comienzo de una racha de subidas), las familias hipotecas acusarán esa subida, que ya se ha reflejado en el Euribor, pues al día después pasaba del 1,7% al 1,92%, alcanzando niveles no vistos desde hace dos años.

Evidentemente, un menor ahorro se traduce también en un menor consumo y si hay gente que vuelve a tener problemas para llegar a fin de mes es más que probable que la tasa de impagos siga repuntando.

Así pues, la decisión de Trichet, en parte absurda, vuelve a responder a la situación de las economías potentes de Europa. Francia y Alemania imponen su ley y recuerdan al resto de países quién manda en el Viejo Continente.

Dejando, parcialmente de lado a Trichet, hay que destacar otros acontecimientos de la semana.

Por un lado el petróleo, que se ha movido en una banda entre los 114 y los 117 dólares por barril, un precio alto, pero lejos aún de lo marcado en mayo de 2008. Por otro lado, la deuda española, que vuelve a repuntar, ligeramente, eso sí. El pasado jueves se subastaron Bonos del Tesoro a 3 y 5 años y, aunque el Tesoro logro adjudicar cerca de 3.800 millones de euros, la rentabilidad ha subido ligeramente.

No puedo cerrar la crónica sin destacar la visita de José Manuel Campa, Secretario de Estado de Economía, a la Bolsa de Madrid. En la presentación de un estudio sobre el ahorro de las familias en España, Campa dio su particular receta para lograr el crecimiento. Según sus cálculos, si el ahorro se reduce en 2 puntos, el PIB se incrementaría en un 1%.

Cabe destacar que, viendo la evolución del ahorro en los 3 últimos años, los españoles han prácticamente duplicado su tasa de ahorro. Es lo que se denomina el “ahorro del miedo” y está provocado por el temor a un empeoramiento de la situación económica. Lo cierto es que desde 2008 la gráfica de la tasa de ahorro español refleja una subida casi vertical, pasando de poco más del 10% a superar el 18%, pasando a países como Francia o Alemania, donde las familis ahorran entre el 15 y el 16% de forma estable a lo largo de los años.

En consecuencia, al estilo We Want You de los carteles del US Army, a Campa le falto el pasado miércoles gritar un “necesitamos que consuman”.

Por último, cabe destacar que la bolsa ha empezado marzo con caídas, más de un 3% en lo que va de mes y un 2,99% en la semana, que ha llevado al Ibex 35 a los 10.498 puntos. Es un momento de incertidumbre en el que, una de dos, o mantenemos las posiciones abiertas con tranquilidad para recoger los dividendos, o nos planteamos si es una buena ocasión para abrir nuevas posiciones o reforzar las ya abiertas, aprovechando los precios de algunos valores y, sobre todo, las rentabilidades por dividendo de empresas como BBVA, Santander, Telefónica, Repsol, BME o Iberdrola.

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