Con las vergüenzas al aire

Esta semana Moody’s le pegó un sartenazo a Europa en la cara de España. El golpe es merecido, sin duda, pero también malintencionado.

(Nacho G. Mostazo) James Turk, uno de los grandes expertos mundiales sobre metales preciosos, nos puso esta semana sobre la pista de la hiperinflación que está llegando a los Estados Unidos, en un magnífico artículo titulado “Los números no mienten”. El dólar se iba de cabeza al sur, como dicen en Estados Unidos, es decir, caía con estrépito, y entonces llegó Moody’s y puso en duda la solvencia de España. Razón no le falta, pero su apresurado movimiento en plena crisis del dólar hizo sospechar a Rick Ackerman, que deja a Moody’s con las vergüenzas al aire. A su juicio, la agencia calificadora actuó a las órdenes de Ben Bernanke, o con el claro objetivo de ayudar a la FED. Con la moneda americana despeñándose, la reacción fue de libro: lanzar un duro ataque contra el euro para invertir la tendencia del dólar.

En la España de las múltiples razones para ser intervenida, estos días confirmamos de nuevo una de nuestras certezas habituales: el despilfarro no tiene límites. Las Comunidades Autónomas están ciertamente decididas a colaborar para llevarnos cuanto antes hasta el rescate. La deuda autonómica ya está en el 10% del PIB.

Por si no fuera suficiente, Morgan Stanley nos roció con otro jarro de agua fría al afirmar que España está en peligro cierto y que el rescate de Portugal llegará en un mes. Por ponerle un poco más de emoción, es importante que recuerdes que, si los lusos piden ayuda, nuestra banca corre grave peligro. De momento, esta semana la Bolsa ha caído un 2,2% y los más perjudicados han sido los bancos.

En Irlanda, la venta de cajas fuertes se dispara porque la gente ya no se fía de los bancos.  Mientras, el Banco de Inglaterra nos hace temblar cuando explica que el Reino Unido no está a salvo de la crisis del euro.

Y además, la situación en Bélgica dista mucho de haberse normalizado. A su flaqueza económica hemos de sumar su debilidad política. El diario británico The Telegraph se teme lo peor. Faltan seis meses para las elecciones y el nacionalista Bart de Wever incendia la situación en declaraciones al semanario alemán Der Spiegel.

Tenemos dos años para hacer reformas

Entre las reformas pendientes en España, una de las prioridades ahora es la de las pensiones. Tras el último paripé del Pacto de Toledo, ahora el Gobierno tiene la última palabra. Y ya sabemos cuál será: jubilación a los 67 y cálculo de las pensiones sobre los últimos veinte años de cotización. Resultado, las pensiones bajan un 10 por ciento y se retrasa unos años el colapso de la Seguridad Social.  Ya lo explicábamos hace unos días en un artículo titulado “El futuro de las pensiones”.

Todos los países periféricos saben que tienen dos años de plazo, como mucho, para hacer sus reformas, reducir su déficit y reconducir su deuda pública. Si en 2013 no lo han conseguido, tendrán que declararse en quiebra, porque la Unión Europea les ayudará con el nuevo fondo de rescate perpetuo que se han inventado, pero esta semana la canciller alemana Angela Merkel se salió con la suya al imponer que los acreedores de un país quebrado pierdan parte de su dinero. Para España, por ejemplo, colocar su deuda en el mercado será ahora más difícil que antes.

FUENTE: www.lamoncloa.es

FUENTE: www.lamoncloa.es

Quizá por eso al Gobierno se le ha ocurrido ahora gastar dinero haciendo una web en inglés para convencer a los mercados de la capacidad de España para salir de la crisis. Si no fuera porque es dramático haría un chiste sobre el nivel de inglés del presidente del Gobierno español. Precisamente porque no domina más que el español, Zapatero suele estar solo en las cumbres europeas. En la última de Bruselas se le pudo ver “como el mendigo que entra en un vagón de metro diciendo perdonen las molestias”, a juicio de Lorenzo Ramírez, autor del extraordinario resumen de la prensa económica de Libertad Digital. Ramírez es durísimo con Zapatero: “el presidente se arrastra por la UE para conseguir una limosna que le permita comprar un cartón de vino y pasar la noche caliente”.

En ese mismo diario leíamos esta semana un magnífico artículo de Juan Velarde. “No hay rescate español posible, pero tampoco es imaginable dejar a su economía que se hunda”, dice. Velarde se pregunta “¿qué sucedería, con un hundimiento del euro a consecuencia de España, por sus automáticas repercusiones en el dólar, el yuan y el yen? Escalofría pensar en ello. Jamás eso había sucedido con ninguna crisis económica española”, asegura. El artículo se titula “Una crisis singular” y merece la pena leerlo entero y varias veces.

Por cierto, esta semana estoy especialmente agradecido al periódico que ayudé a fundar, Libertad Digital, donde Fernando Díaz Villanueva ha publicado un artículo titulado “La fiebre del oro” en el que hace una valoración muy positiva del libro “Yo tengo un plan”. Me consta que se lo ha leído (para estrenar su nuevo ebook).

No suelo recomendar artículos sobre pensamiento político, pero éste es especialmente interesante por su carácter visionario: Su autor, un economista chileno columnista del diario “La Tercera”, afirma que “las crisis planetarias llevarán al Estado-nación hacia una cada vez mayor inoperancia, debilidad y disolución”, lo que desembocará en una refundación del sistema de gobierno donde “el orden público quedará asegurado a través de mecanismos de regulación y coerción tremendamente eficientes, inevitables y rara vez apelables”. Se titula “El Poder político y el futuro Gobierno mundial”.

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